The Ravens

During a recent hike on Santa Catalina Island with my brothers and sister-in-law, I saw several enormous black ravens.

Their bodies were so large and still that I initially believed they were fake, like a plastic display in a department store window, rather than living beinds on a nature hike.

As they swiveled to face me, their eyes held such an intense knowing that I found myself questioning the very nature of my own intelligence.

What do I know, anyway?

They followed our car as we wound down the mountain roads and seemed ready to enter my soul, key in hand.

Don't forget the Ravens, Anna.

Ravens unpictured

Durante una reciente excursión a la isla de Santa Catalina con mis hermanos y mi cuñada, vi varios cuervos negros enormes.

Sus cuerpos eran tan grandes e inmóviles que al principio creí que eran falsos, como un escaparate de plástico de unos grandes almacenes, y no seres vivos en una excursión por la naturaleza.

Cuando se giraron para mirarme, sus ojos mostraban un conocimiento tan intenso que me sorprendí a mí misma cuestionándome la naturaleza de mi propia inteligencia.

¿Qué sé yo?

Siguieron nuestro coche por las carreteras de montaña y parecían dispuestos a entrar en mi alma, llave en mano.

No te olvides de los cuervos, Anna.

Drawing

"I have something to say to language, Leave me alone." Rumi

I've been drawing quite a bit with metallic markers, and it's a different language altogether. It's like an IV line from my subconscious to the page.

It does to me what the sun does to plants.

It shines a warm light, inciting a chemical reaction where we are brought to a mystical center where words are neither welcomed nor used.

The latest

«Tengo algo que decirle al lenguaje: Déjame en paz». Rumi

He estado dibujando bastante con marcadores metálicos y es un lenguaje totalmente diferente. Es como una vía intravenosa que va de mi subconsciente a la página.

Me hace lo que el sol a las plantas.

Hace brillar una luz cálida, incitando una reacción química que nos lleva a un centro místico donde las palabras no son bienvenidas ni se utilizan.

The fire within

The adjective I want to embody most is “human.”

The conscious-pain-informed-decided human.

This leads me to the following questions:

What stands burning?

What doesn’t die?

In his book, The Road, writer Cormack McCarthy writes about “carrying the fire within.” It’s about physical survival amidst intense uncertainty and staying human by not succumbing to barbarianism or despair.

What stitches us back?

This fire serves as a moral compass, back to what makes us human. Not a clear-cut path or a series of moral truisms. It can be a flicker in our chests or a stubborn pulse of that life that keeps ticking like a metronome. Perhaps it connects to a primal instinct to stay on this very path. It is the hot sun on my face after a night with less sleep.

Our greatest priority is to protect it even when unsure what “it” is.

Mimicking the fire within

El adjetivo que más quiero encarnar es «humano».

El humano consciente-informado-decidido.

Esto me lleva a las siguientes preguntas:

¿Qué permanece en llamas?

¿Qué no muere?

En su libro The Road, el escritor Cormack McCarthy escribe sobre «llevar el fuego dentro». Se trata de la supervivencia física en medio de una intensa incertidumbre y de seguir siendo humanos sin sucumbir a la barbarie o la desesperación.

¿Qué nos sostiene?

Este fuego nos sirve de brújula moral, de vuelta a lo que nos hace humanos. No es un camino definido ni una serie de obviedades morales. Puede ser un parpadeo en nuestro pecho o un pulso obstinado de esa vida que sigue sonando como un metrónomo. Tal vez conecte con un instinto primario de permanecer en este mismo camino. Es el sol caliente en la cara después de una noche con menos horas de sueño.

Nuestra mayor prioridad es protegerlo incluso cuando no estamos seguros de qué es «eso».